Una regla escrita no se aplica sola

Ocho afirmaciones falsas en cuatro horas. Cuatro mecanismos que ya las prohibían por escrito. Ninguna alarma.

Jesús Pérez
No faltaban reglas: había cuatro, escritas, canónicas y consultables — y ninguna se ejecutó. Un caso real, con log y con hora, sobre la distancia entre una regla escrita y una regla que se aplica. La respuesta no es «más cuidado»: es un disparador — un hook que sirve la regla donde se decide, una puerta en una cadena que alguien llama, un contrato que rechaza el fichero. Y la parte honesta: ontoref, declarado, ya estaba, y no bastó.
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